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jueves, 16 de enero de 2014

Empezar otro capítulo, ¡todo un tema!


Anoche me topé con una ensalada de sentimientos encontrados. Por un lado, disfruté la gran alegría de poder terminar el primer capítulo de mi eterna tesis. ¡Qué felicidad! Pero por el otro... después de tanto festejo (interno, por supuesto) me di cuenta que no era una noticia tan buena... Si algo termina, significa que empieza otra cosa. Y esa otra cosa es un capítulo nuevo. Y en realidad, no sé si es lo que quiero...

Ya me había acostumbrado al tema, a los autores y a la forma en la que se relacionaban los conceptos. Estaba cómoda donde estaba. Llegando al final me sentaba a escribir ya sabiendo qué era lo que tenía que poner, porque ¡ya lo sabía! Venía hace rato con lo mismo.

Es como la facultad: deseás terminarla para empezar a trabajar de lo que estudiaste, pero después de rendir el último final te das cuenta que la vida de estudiante se te terminó y que ahora realmente no te queda otra que trabajar. Ese es otro capítulo, que tanto deseaste pero que, ahora que llegó, no querés abordar, porque se trata de empezar un mundo completamente nuevo y no sabés si te vas a acostumbrar. Bueno, así de dramático es mi momento.

¡Terminé un capítulo! Sí todo muy lindo, pero tengo que empezar otro. ¡Buuuuu! Tengo que reiniciar todo el proceso de mentalización sobre la temática que concierne a esa nueva sección. Ponerme a conversar con los autores, que son otros completamente distintos y que no sé si serán más simpáticos, porque medio que me olvidé un poco los puntos importantes que me dijeron cuando cursé la materia que los convocaba y a través de la cual llegaron a mi bibliografía.

No sé. ¡Es todo un tema!


miércoles, 11 de diciembre de 2013

Página número 6

"Ya llevó seis páginas escritas. ¡Epa! ¡Todo un avance, chiquita!", pienso para mis adentros, pero la verdad es que intento engañarme diciendo que es bastante. En comparación a las 375 páginas que me faltan, sin contar la introducción, el apéndice, la bibliografía y alguna que otra cosa más que siempre surge a último momento y te atrasa cinco meses más la entrega, no es absolutamente nada. Es insignificante. Lo peor es que, nunca pensé que en tan poco tiempo y en tan corto camino iba a encontrarme tan confundida entre los diferentes autores. ¡Estoy completamente desencontrada!

¡Y eso que recién empiezo! No me quiero imaginar cuando llegue al nivel 52 y tenga que enfrentarme con Iggy Koopa, con una sola vida y sin hongo de reserva. No sé.

Dicen que lo que importa es la intención, con eso me conformo.