Tía Abuela: -¿Y vos, nena? ¿Todavía seguís estudiando?
Yo: -No, ya terminé.
TA:- ¡Ah! ¿Y cuándo te recibiste que no me enteré?
Y: -No, todavía no me recibí. Ya terminé de estudiar pero estoy escribiendo la tesis, que es como un trabajo práctico gigante. Es lo único que me falta.
TA: -Ah, entonces no terminaste, seguís estudiando.
Y: -En realidad, terminé de cursar, pero todavía no tengo el título, me falta la tesis nomás.
TA: -¿Y te falta mucho?
Y: - Un poco. Es un trabajo bastante largo.
TA: -Así que todavía te faltan un par de años.
Y: -Sí, sí. Igual, espero terminar pronto.
TA: -¿Pero hace cuántos que venís estudiando? Ya estás en edad de recibirte, ¡eh! Mirá que estás grandecita para que te sigan manteniendo.
Y: -Sí, ya sé. Pero bueno, se hace lo que se puede.
Me atraganto con la porción de arrollado primavera. Tozo hasta ponerme roja como la borla que cuelga del árbol. Dejo de comer, me va a caer mal la comida. Gracias tía y feliz año nuevo.
¡Por un 2014 en compañía de la tesis! ¡Chin-chin!
La Tesis no es un simple documento que uno escribe para tener un título universitario. Es un estilo de vida.
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sábado, 28 de diciembre de 2013
martes, 24 de diciembre de 2013
La no carta
Llega Navidad, junto a la cena en familia y también los regalos. Con 24 años, dejé de ser una niña hace rato, o eso fue lo que creí cuando me fui a vivir sola para estudiar. Por supuesto que ya no le escribo cartas a Papá Noel, creo que la última fue hace dos décadas. Sin embargo, por más adulta que sea, por dentro siempre deseo que me regalen tal o cual cosa, o que mi tía se equivoque y en vez de adornos me traiga un par de zapatos de Saverio Di Ricci o que mi hermano este año se esmere. Pido imaginariamente mis regalos.
Este año, además de desear lo que dicen las vidrieras de todos los negocios (paz, amor, salud y prosperidad), quiero jugármela a lo grande. Deseo...deseo... ¡que mi director de tesis me diga que lo que escribí está perfecto! No, tiene que ser algo más. Deseo que... ¡la tesis se escriba mágicamente! ¡Nooo! Tiene que ser un deseo imposible que sólo se resuelva en Navidad, como en las películas. Entonces... ¡ya sé! ¡Quiero el título de Licenciada abajo del arbolito! Sí, ¡eso!
Algunos dirán que es pedir demasiado. Ya sé. De todos modos, no esperaba que se hiciera realidad, son ilusiones de adorno. Porque, por más carta que le escriba o no a Santa Claus y sus 38 mil renos, nunca me trajo lo que quería. Los rollers que quería a los 8 se convirtieron en ropa y la malla que pedí a los 16 terminó siendo un par de sandalias que nunca usé.
Mejor, no espero regalos y me prendó al pan dulce con frutas que me encanta y nadie come.
¡FELIZ NAVIDAD, COMPAÑEROS TESISTAS!
Este año, además de desear lo que dicen las vidrieras de todos los negocios (paz, amor, salud y prosperidad), quiero jugármela a lo grande. Deseo...deseo... ¡que mi director de tesis me diga que lo que escribí está perfecto! No, tiene que ser algo más. Deseo que... ¡la tesis se escriba mágicamente! ¡Nooo! Tiene que ser un deseo imposible que sólo se resuelva en Navidad, como en las películas. Entonces... ¡ya sé! ¡Quiero el título de Licenciada abajo del arbolito! Sí, ¡eso!
Algunos dirán que es pedir demasiado. Ya sé. De todos modos, no esperaba que se hiciera realidad, son ilusiones de adorno. Porque, por más carta que le escriba o no a Santa Claus y sus 38 mil renos, nunca me trajo lo que quería. Los rollers que quería a los 8 se convirtieron en ropa y la malla que pedí a los 16 terminó siendo un par de sandalias que nunca usé.
Mejor, no espero regalos y me prendó al pan dulce con frutas que me encanta y nadie come.
¡FELIZ NAVIDAD, COMPAÑEROS TESISTAS!
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